Mientras que en el país la creación de empleos es exigua, se calcula que en Nuevo León habrá un aumento del 7% en el número de plazas de trabajo en general, y 15% en el caso de la fuerza laboral especializada, una tendencia alimentada en buena medida por la excelencia académica de las universidades de ese estado. En instituciones como la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), la Universidad Regiomontana y un centenar de escuelas se gradúan cada año miles de profesionistas que acaban por dirigir las principales empresas de la república y aun trabajan en el extranjero, sin contar a muchos que incursionan con éxito en la política.
¿Cómo se dio este fenómeno? Gracias a la vinculación entre los programas de enseñanza universitaria y las necesidades de la industria y las empresas. A eso contribuye el Consejo Consultivo para la Planeación del Mercado Laboral y la Formación Académica para el Trabajo, presidido por el gobernador e integrado por 6 confederaciones y cámaras patronales, 6 universidades, el Conalep de Nuevo León y 6 centrales sindicales.
Representantes de esos organismos, armados con estadísticas del INEGI y el estudio Requerimientos de Profesionales y Técnicos en Nuevo León. Tendencias y Perspectivas, elaborado por el Consejo de Relaciones Laborales y Productividad y las Secretarías de Educación y Desarrollo Económico, ubicaron las 19 profesiones y carreras técnicas de mayor demanda en la entidad, para que los estudiantes de secundaria y bachillerato tengan una idea exacta de los requerimientos de las empresas regiomontanas y de la matrícula disponible en las principales universidades locales.
Disciplinas cotizadas
Algunos ejemplos: una de las profesiones con mayor futuro es la ingeniería en computación e informática, pues el número de empleos para los profesionistas especializados en el desarrollo de software crece a un ritmo del 11% anual y se calcula que en los próximos 4 años se requerirán unos 20,000, con salarios que pueden alcanzar los 27,000 pesos mensuales (en cambio, quienes sólo administran y operan sistemas tienen ingresos reducidos y no son tan solicitados).
Y no sólo los universitarios tienen demanda: también los técnicos de nivel medio superior. Por ejemplo, un técnico en computación e informática puede ganar más de 10,000 pesos y con seguridad encontrará empleo, pues las plazas de trabajo aumentan a un ritmo del 6% anual, en tanto que la matrícula estudiantil lo hace sólo al 4.5%.
En los próximos 2 años se duplicará el número de camas en los hospitales privados, lo cual generará nuevos puestos de trabajo para los médicos, a razón de un 4% cada año y con salarios de 30,000 pesos mensuales, según su especialización y experiencia.
Encauzar el crecimiento económico también requiere de un ascendente número de administradores: su demanda crece al 4% anual, mientras que el número de estudiantes lo hace a la mitad, lo cual augura buen futuro para quien se decida por esta profesión. En una situación similar se encuentran los técnicos en electricidad, electrónica, mecánica y mantenimiento, con un nivel de ocupación superior al 90% y con salarios hasta de 12,900 pesos.
Un panorama tan favorable para el empleo se debe al afán de vincular las aulas con el mundo laboral, que nació a principios de 1943, cuando las industrias de Monterrey estaban en pleno crecimiento y sólo amenazaba con frenarlas la falta de personal calificado. La UANL, fundada 10 años antes, tenía conflictos internos y a menudo estaba cerrada. ¿A quien recurrir?
Investigación sobre todo
Práctico como sólo él podía serlo, Eugenio Garza Sada —que había creado una serie de empresas para proveer a la Cervecería Cuauhtémoc (fundada en 1890 por su padre) de corcholatas, botellas de vidrio y empaques—, decidió abrir una universidad privada que formara a los profesionistas adecuados para sus empresas. Inspirado en el ejemplo del Instituto Tecnológico de Masachusettss, donde se graduó como ingeniero civil, el 6 de septiembre de 1943 inauguró el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, con 350 alumnos y 14 profesores de planta que impartían contaduría y 3 ramas de ingeniería industrial. También se abrió una Escuela de Técnicos con 3 especialidades: mecánico, electricista y dibujante industrial.
En 1962 el Tec de Monterrey —como se le conoce popularmente— tenía 5,000 alumnos y no reparaba en gastos para crecer y modernizarse. En 1963 fue la primera universidad en usar en sus programas educativos computadoras y la educación a distancia por televisión. Sus egresados se empleaban con relativa facilidad en las empresas de Monterrey o volvían a sus estados natales —gran parte del estudiantado provenía de otros puntos del país—, donde eran muy bien recibidos por las empresas locales.
A 65 años de su fundación, el Tec tiene 33 campus en el país e imparte 76 licenciaturas, 52 maestrías y 10 doctorados. De acuerdo con sus propias estadísticas, el 22% de las empresas más importantes de México son dirigidas por algunos de sus 95,734 egresados (59,346 de licenciatura y 36,388 de postgrado), además de que 7 de los 31 gobernadores en funciones también pasaron por sus aulas: —Esto es posible porque el Tec siempre está a la vanguardia en investigación y enseñanza, con niveles equiparables a los del Primer Mundo —asevera Marco Antonio Rito Palomares, director del departamento de Biotecnología e Ingeniería de Alimentos del ITESM, quien desarrolló un proceso de obtención del colorante azul C-ficocianina, uno de los más utilizados en las investigaciones sobre cáncer, SIDA y otras enfermedades.
En el Tec también funciona la Escuela de Graduados en Administración y Dirección de Empresas (EGADE), calificada como la mejor escuela de negocios de América Latina por el Financial Times gracias a la alta calidad de sus programas.
Calidad, calidad
Sin duda la universidad pública más importante del norte del país es la Autónoma de Nuevo León, fundada en 1933. Con 26 facultades y 32 preparatorias, la UANL tiene 7,000 docentes y 122,000 estudiantes en 26 municipios de Nuevo León. —En nuestra universidad le damos mucha importancia a la investigación —señala la doctora Dora Irma Martínez Delgado, coordinadora de investigación en ingeniería de materiales de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Electricidad—. Nuestros alumnos aprenden con problemas reales de la industria y la mejor manera de resolverlos con tecnología desarrollada en la UANL.
Por su parte, en la Universidad Tecnológica General Mariano Escobedo el 93% de los alumnos obtiene empleo antes de graduarse, pues es obligatorio que el último cuatrimestre lo cursen en una empresa: —Tenemos convenios con 253 industrias asentadas en la región, como Bridgestone, Whirpool y Nemak —indica el rector José Cárdenas Cavazos— y se da el caso de que la demanda supera a la oferta: normalmente las empresas requieren más alumnos de los que tenemos (la plantilla total es de 1,600, atendidos por 130 maestros).
Otras universidades con niveles similares son la Regiomontana (UR), la de Monterrey (UdeM) y la Escuela Electrónica Monterrey, entre más de un centenar de institutos y academias de menor tamaño pero con alto grado de calidad.